Son un producto estándar que deben ofrecer los bancos y cajas de ahorro (entidades) y que permite realizar las operaciones bancarias más comunes: pagos, ingresos, domiciliaciones, transferencias, retiradas de efectivo –en las oficinas de la propia entidad y en cajeros automáticos-, y disponer de una tarjeta de débito, a un coste máximo fijado por la normativa, actualmente de 3 euros/mes.